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miércoles 20 mayo 2026
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El CD Tenerife vuelve a Segunda División de forma meteórica

Misión cumplida para un CD Tenerife que borra la pesadilla del descenso y certifica su retorno a la Segunda División tras una temporada de dominio incontestable bajo la batuta de Álvaro Cervera

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Dominio tinerfeño incontestable en Primera RFEF para regresar por la vía rápida al fútbol profesional

La pesadilla ha durado exactamente 356 días. El CD Tenerife vuelve a ser equipo de la Liga de Fútbol Profesional tras un año de penitencia en la Primera Federación que ya es historia. Este viernes, el destino ha querido que el ascenso se celebre sin necesidad de saltar al césped ante el Barakaldo; la derrota del Celta Fortuna frente al Osasuna Promesas ha otorgado a los blanquiazules la ventaja matemática definitiva. Se cierra así un capítulo traumático para la entidad, que ha sabido reponerse a las crisis internas y a la presión de ser el gigante de la categoría para cumplir con su obligación histórica: volver a donde nunca debió salir.

Un arranque de récord para marcar el territorio

El proyecto 2025/26 nació con la urgencia de quien sabe que el barro de la categoría de bronce no perdona. Lejos de dejarse llevar por la inercia del descenso, el equipo dirigido por Álvaro Cervera firmó un inicio de campaña antológico que ya forma parte de los libros de historia del club. Siete jornadas imbatidos y seis victorias consecutivas fueron la carta de presentación de una plantilla que, a pesar de las luchas de poder en los despachos, se conjuró en el vestuario para que su paso por la Primera RFEF fuera un simple trámite. Ese colchón de puntos fue vital cuando, a partir de febrero, los nervios y la responsabilidad de «tener que subir» empezaron a pesar más que las piernas.

El sello de Cervera y la comunión con la isla

No ha sido un camino exento de espinas. El técnico ecuatoguineano ha tenido que lidiar con un entorno exigente y con tramos de juego donde la efectividad se impuso a la estética. Sin embargo, su capacidad para gestionar el grupo y apelar a la tranquilidad en los momentos de errores propios ha sido la clave del éxito. El Heliodoro Rodríguez López, que ha respondido con una afluencia masiva cada fin de semana, vuelve a ser un feudo de Segunda. Este ascenso no pertenece solo a los once jugadores, sino a una afición incansable que pedía un paso adelante institucional y deportivo para recuperar el prestigio perdido hace un año.

Con el objetivo cumplido de forma prematura, el club puede empezar a planificar ya su retorno a la liga de las estrellas. El Tenerife ha demostrado que, a diferencia de otros históricos que se han quedado atrapados años en las categorías no profesionales, su estructura y su masa social están preparadas para desafíos mayores. Hoy la isla celebra, pero mañana el club blanquiazul ya tendrá la vista puesta en volver a consolidarse en la élite, devolviendo la ilusión a una tierra que nunca dejó de creer en el milagro del retorno inmediato.