El Ayuntamiento deniega la licencia para la nueva residencia de la UDLP por exceder los límites de altura y superficie del PGO.
El ambicioso plan de la Unión Deportiva Las Palmas para dotar a su ciudad deportiva de una residencia de jugadores de vanguardia se ha topado con un muro administrativo infranqueable. El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha denegado oficialmente la licencia urbanística para el complejo en Barranco Seco, dictaminando que el proyecto no solo ignora los límites de altura, sino que pretende construir sobre una superficie cuya capacidad ya ha sido totalmente agotada. Lo que el club proyectaba como un «motor turístico y deportivo» para la isla, ha terminado siendo, a ojos de los técnicos municipales, un exceso de volumen incompatible con la normativa vigente.
El diseño, firmado por el prestigioso estudio Romera Arquitectos, no escatimaba en detalles: un edificio moderno con capacidad para 36 camas, distribuidas en 16 habitaciones dobles y un ático de lujo configurado como suite. Con una superficie construida de 1.064,97 metros cuadrados, la residencia buscaba profesionalizar aún más el día a día de la plantilla amarilla. Sin embargo, la ambición arquitectónica chocó frontalmente con el Plan General de Ordenación (PGO), que para esa parcela específica solo permite una edificación máxima de 600 metros cuadrados y una sola planta de altura.
El muro del Plan General y la edificabilidad agotada
La resolución municipal es especialmente contundente al señalar que el club ha intentado jugar un partido en un campo cuyas dimensiones ya estaban al límite. Según los informes técnicos, la superficie edificable permitida para el equipamiento de Barranco Seco ya se agotó por completo con las licencias concedidas en el año 2015. Por lo tanto, cualquier nuevo metro cuadrado construido supondría una infracción directa del planeamiento.
A este «exceso de equipaje» en superficie se suma un conflicto de alturas insalvable: mientras el PGO limita las construcciones en la zona a una única planta, el proyecto de la UD Las Palmas planteaba un edificio de entre dos y cuatro plantas sobre la rasante del campo anexo. La disparidad entre lo solicitado y lo permitido es tan amplia que los técnicos municipales ni siquiera han entrado a valorar otros aspectos secundarios del expediente, cerrando la puerta por un incumplimiento flagrante de los parámetros básicos.
Un silencio administrativo y las vías de recurso
Uno de los puntos más llamativos del expediente es la alusión por parte del club a una supuesta modificación del Plan General que permitiría encajar la residencia. No obstante, el Ayuntamiento ha aclarado con firmeza que dicha modificación no existe, obligando a evaluar el proyecto bajo la lupa de la legalidad actual. Además, resulta curioso que, tras concederse un periodo de quince días para presentar alegaciones, la entidad amarilla decidiera no presentar escrito alguno, dejando que el reloj administrativo corriera en su contra.
A pesar de este revés, la UD Las Palmas aún dispone de margen de maniobra legal para intentar salvar el proyecto:
Recurso de reposición: Tiene un mes para tratar de convencer al propio Ayuntamiento de un error en la interpretación de los datos.
Vía judicial: Puede acudir directamente al recurso contencioso-administrativo en un plazo de dos meses, trasladando el debate de los despachos municipales a los tribunales.
Por el momento, el sueño de la residencia en Barranco Seco queda en pausa forzosa. La entidad que preside Miguel Ángel Ramírez deberá decidir ahora si rediseña el proyecto desde cero para ajustarse a la realidad del terreno o si inicia una batalla legal que podría durar años.











