
La plaza de San Gregorio se vestía de luto para despedir a Martín Calzada Negrín, el policía que perdió la vida de un infarto este domingo. Padre de dos hijos y a punto de jubilarse, el agente había servido a la ciudad de Telde durante 37 años. Decenas de compañeros se acercaron a despedirle en un baño de honores y lágrimas. «La muerte no es el final» fue su canción de adiós. Se le ofició una misa-funeral antes de la incineración de su cadáver.











