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sábado 8 agosto 2026
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Caos en Ceuta: miles de magrebíes cruzan la frontera desde Marruecos por mar y tierra

La entrada masiva de miles de personas por mar y por tierra ha provocado una situación límite en la ciudad autónoma y ha situado en el centro del debate una reciente sentencia del Tribunal Supremo que limita el rechazo inmediato en los accesos a nado.

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La frontera sur de España vive una de las jornadas más tensas de los últimos años. Miles de personas han accedido este jueves a Ceuta desde Marruecos, muchas de ellas bordeando el espigón fronterizo o entrando directamente a nado, en una avalancha que ha obligado a desplegar un amplio dispositivo de emergencia y ha generado escenas de colapso en distintos puntos de la ciudad autónoma.

Las imágenes difundidas durante toda la jornada muestran una presión migratoria extraordinaria que numerosos responsables políticos comparan ya con la crisis de 2021 e incluso consideran potencialmente superior por el volumen de llegadas registrado en pocas horas. La situación ha reactivado de inmediato el debate sobre las denominadas devoluciones en caliente y sobre los límites legales que actualmente tiene el Estado para aplicarlas en los accesos marítimos a Ceuta.

Una sentencia clave del Supremo

El detonante jurídico de esta controversia es la sentencia 2965/2026 de la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, dictada a finales de junio. El fallo interpreta que la disposición adicional décima de la Ley de Extranjería no puede aplicarse a las personas que acceden a Ceuta o Melilla entrando a nado, ya que en esos casos no se produce la superación de elementos de contención fronterizos.

La norma vigente permite el rechazo inmediato de quienes son detectados intentando superar los sistemas de contención de la frontera terrestre, como las vallas o barreras físicas. Sin embargo, el Alto Tribunal subraya que drones, cámaras, sensores o sistemas de vigilancia marítima cumplen funciones de detección y alerta, pero no constituyen barreras materiales de contención.

La clave está en las barreras físicas

El propio Supremo dejó abierta una posibilidad relevante:

“Nada impediría que, de establecerse elementos de contención en el mar para proteger la línea fronteriza, pudiera aplicarse la disposición adicional décima a quienes intentaran cruzarlos irregularmente”.

Esa precisión ha sido interpretada por juristas y responsables políticos como una invitación a estudiar sistemas físicos de contención marítima si se pretende extender el régimen de rechazo inmediato a las entradas por mar.


Qué diferencia hay entre una devolución ordinaria y una devolución en caliente

La distinción es fundamental para entender el alcance de la sentencia.

La devolución ordinaria exige la apertura de un procedimiento administrativo con garantías mínimas para la persona interceptada, entre ellas:

  • asistencia letrada,
  • identificación formal,
  • posibilidad de solicitar protección internacional,
  • tramitación administrativa individualizada.

La devolución en caliente, en cambio, permite un rechazo inmediato en la propia frontera sin desarrollar ese procedimiento completo, siempre dentro de los límites fijados por la legislación española y por los tratados internacionales de derechos humanos.

El caso analizado por el Supremo afectaba a un ciudadano argelino interceptado en noviembre de 2024 cuando intentaba entrar a nado en Ceuta. La Abogacía del Estado defendió que los sistemas de vigilancia actuaban como un obstáculo fronterizo, pero los magistrados rechazaron esa interpretación por considerarla demasiado amplia y alejada de la literalidad de la ley.

Ceuta, al borde del colapso asistencial

Mientras el debate jurídico se intensifica, la emergencia humanitaria se agrava sobre el terreno. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), con capacidad para 512 plazas, alberga ya a más de 700 residentes, mientras cientos de personas permanecen acampadas en sus inmediaciones a la espera de ser atendidas.

La presión es especialmente preocupante en el ámbito de menores extranjeros no acompañados, hasta el punto de que la Ciudad Autónoma ha tenido que habilitar nuevas instalaciones para hacer frente a la llegada de niños y adolescentes.

Además, durante la jornada varios supermercados, centros comerciales y establecimientos de Ceuta cerraron temporalmente por motivos de seguridad y prevención ante la tensión generada por la situación excepcional.

El Gobierno busca una respuesta coordinada con Marruecos

El presidente Pedro Sánchez mantuvo una conversación telefónica con el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, y aseguró que el Ejecutivo trabaja con Marruecos en “las medidas necesarias para recuperar la normalidad”.

Por su parte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, atribuyó la crisis a la actuación de redes de tráfico de personas que estarían aprovechando la repercusión de la sentencia del Supremo para fomentar los intentos de entrada irregular. El ministro defendió que España y Marruecos han reforzado la coordinación policial y operativa para gestionar los flujos migratorios y acelerar los procedimientos de retorno dentro de la legalidad vigente.


Canarias se solidariza con Ceuta

La magnitud de la crisis ha provocado reacciones desde otros territorios especialmente afectados por la inmigración irregular. El viceconsejero del Gabinete del Presidente de Canarias, Octavio Caraballo, expresó la solidaridad del archipiélago con Ceuta y recordó que “ningún territorio de frontera puede afrontar en solitario un fenómeno estructural como el migratorio”.

El Gobierno canario reclamó una respuesta compartida, coordinada y basada en la corresponsabilidad institucional, una reivindicación que lleva años planteando ante la presión migratoria que soportan las islas.

El PP quiere cambiar la Ley de Extranjería

La resolución del Supremo ha tenido ya consecuencias políticas directas. El Partido Popular registró hace dos semanas una proposición de ley para modificar la disposición adicional décima de la Ley de Extranjería y permitir expresamente el rechazo inmediato en la frontera terrestre o marítima de Ceuta y Melilla.

La nueva redacción propuesta eliminaría la referencia a los elementos de contención fronterizos y permitiría actuar frente a cualquier intento de entrada irregular detectado o interceptado en la línea fronteriza marítima o terrestre.

En la exposición de motivos, los populares sostienen que las rutas migratorias han cambiado en los últimos años y que el régimen especial de Ceuta y Melilla no puede depender de si el acceso se produce saltando una valla o entrando por mar.


Un choque político de gran intensidad

La crisis ha provocado un intenso enfrentamiento entre partidos e instituciones. Mientras Vox reclama la comparecencia urgente de Marlaska y de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y exige medidas extraordinarias de seguridad, Sumar insiste en que no pueden producirse devoluciones que vulneren el derecho de asilo ni la protección de los menores.

Organizaciones sociales como Sur Acoge consideran que lo ocurrido “trasciende una crisis migratoria convencional y requiere una respuesta política e internacional”, al tiempo que advierten de la necesidad de proteger escrupulosamente los derechos de la infancia.

El gran interrogante: ¿puede repetirse 2021?

La jornada deja una pregunta abierta que marcará el debate político de las próximas semanas: si el actual marco legal permite gestionar eficazmente una entrada masiva por vía marítima como la que está viviendo Ceuta.

La sentencia del Supremo no impide las devoluciones, pero sí establece que el régimen excepcional de rechazo inmediato no es aplicable cuando no existen barreras físicas de contención en el mar. Esa interpretación ha colocado al Gobierno ante un dilema complejo: reforzar los procedimientos ordinarios de devolución, impulsar una reforma legal o estudiar nuevos sistemas de control marítimo compatibles con el derecho nacional e internacional.

Entretanto, Ceuta continúa afrontando una presión migratoria sin precedentes recientes, con la frontera convertida en el epicentro de un debate que mezcla seguridad, derechos humanos, cooperación con Marruecos y el futuro de la política migratoria española.