El camino de Gran Canaria hacia el Mundial 2030 ya tiene hoja de ruta clara. Tras meses de incertidumbre y una sensación de parálisis visual para la ciudadanía, el consejero de Deportes del Cabildo insular, Aridany Romero, ha despejado las dudas tras una reunión con la patronal de la construcción. El mensaje es de calma: las máquinas entrarán de lleno en el templo de Siete Palmas «después de agosto o septiembre».
Para llegar a ese punto, la Administración trabaja en dos hitos inmediatos. El primero, contractual: la Torre Este debe ser historia antes de que termine marzo. El segundo, administrativo: el contrato para la gran reforma integral se licitará «antes de verano». Con estos tiempos, el Cabildo asegura cumplir con la FIFA, que exige tener los recintos terminados antes de julio de 2029.
El cronograma de la reforma: pasos clave
Marzo 2026: Fecha límite por contrato para que la Torre Este esté totalmente demolida. Actualmente, el edificio ya está perimetrado y con andamios.
Antes de verano 2026: Lanzamiento de la licitación de la obra completa del estadio.
Septiembre / Octubre 2026: Inicio del grueso de la construcción, comenzando por las gradas de Curva y Naciente.
Temporadas 2026/27 y 2027/28: La UD Las Palmas jugará las dos últimas y las dos primeras jornadas como visitante para ganar meses de margen de obra a doble turno.
Julio 2029: Fecha límite impuesta por la FIFA para la entrega total de la sede.
¿Qué pasará con la UD Las Palmas?
Una de las mayores preocupaciones de la afición amarilla ha sido la posibilidad de tener que abandonar su feudo durante las obras. Aridany Romero ha sido tajante: «No trabajamos en ningún escenario en el que la UD Las Palmas deba abandonar el Estadio de Gran Canaria».
Aunque habrá inconvenientes, como el cierre parcial de gradas según avancen los trabajos, el Instituto Insular de Deportes garantiza que la afluencia media de los partidos de la UD podrá cubrirse con el resto del aforo. «Tendremos que apretarnos, pero es el precio por tener uno de los mejores estadios de España», recordó el consejero.
«La obra no se está retrasando. Vamos en tiempo y en forma. Hay estadios de sedes del Mundial 2026 que todavía no están concluidos», aseveró Romero para calmar a los escépticos.
Finalmente, sobre las tiranteces con el club por la explotación del recinto, el consejero apeló al sentido común, admitiendo que ambas entidades están «condenadas a entenderse» por el bien del deporte en la isla.











