Adiós al 2025, el año en que la UD Las Palmas quiso ser 'Forbes': del césped al ladrillo, los gimnasios y el 'business'
Hoy, 31 de diciembre, la Unión Deportiva Las Palmas despide un 2025 vertiginoso. Y no solo porque el equipo de Luis García cierre el año en puestos de ascenso directo, buscando el retorno inmediato a la élite, sino porque la entidad ha dejado de ser «solo» un club de fútbol para convertirse en una corporación con aspiraciones bursátiles.
Bajo la batuta de un Miguel Ángel Ramírez que parece emular a los grandes tiburones de Wall Street, la UD ha diversificado su cartera de negocio de una forma inédita en el fútbol español. Ya no basta con los pases de Jonathan Viera o las paradas de Fuster; ahora el juego va de comprar, vender y construir.
El ‘pelotazo’ inmobiliario: Almatriche y un palacete con historia
La última gran maniobra del año ha dejado descolocada a la masa social: la compra de dos parcelas en Almatriche con un plan urbanístico para levantar 1.250 viviendas. Una operación que se suma a la adquisición del Palacio de Las Meleguinas, una joya arquitectónica que en su día fue residencia de Eufemiano Fuentes (y escenario de su secuestro).
El club ha pagado algo más de dos millones por el inmueble y planea invertir otros ocho para transformarlo en una residencia de lujo para el primer equipo, que servirá también como espacio de explotación para bodas, bautizos y eventos privados.
Cerveza, gimnasios y medicina
La «lista Forbes» amarilla no acaba ahí. En esta espiral de expansión, la UD ha consolidado su presencia en el sector servicios:
Cerveza propia: La marca ‘Pío Pío’ sigue abriéndose hueco en el mercado.
Salud y Deporte: A los centros médicos de La Minilla y Telde se suma la aspiración de explotar una línea propia de gimnasios.
Infraestructuras: Todo ello se cimenta sobre los 22 millones ya invertidos en la Ciudad Deportiva de Barranco Seco.
La madre de todas las batallas: El Mundial 2030
Sin embargo, todo este músculo financiero tiene un objetivo final: el Estadio de Gran Canaria. El presidente del Cabildo, Antonio Morales, ha cifrado en 500 millones de euros las ganancias que generará la explotación del recinto durante la próxima década gracias al Mundial 2030.
Ramírez quiere ese pastel. Inspirándose en el modelo de gestión del Real Zaragoza con la nueva Romareda (o los gigantes vascos Athletic y Real Sociedad), la UD presiona para obtener la gestión integral del estadio. Si no lo consigue, amenaza con construir el suyo propio. Es el pulso del siglo: un club con 46,5 millones de presupuesto y beneficios contables que busca independizarse del «mecenazgo» público para facturar a lo grande.
La UD despide 2025 con 9 millones de seguidores en redes y un business plan agresivo. El año que entra, 2026, definirá si el club logra el ascenso en el campo y si consigue convertirse en el «Roque Nublo de Wall Street» en los despachos.











