El Ayuntamiento norteño retira caravanas, furgonetas y coches abandonados que funcionaban como residencias irregulares
La fisionomía costera de El Cotillo ha experimentado un cambio radical esta semana. Lo que durante meses se había convertido en una estampa de vehículos estacionados de forma permanente y acumulación de enseres, ha vuelto a ser el paisaje abierto y limpio que define al norte de Fuerteventura. La Concejalía de Medio Ambiente de La Oliva ha culminado un operativo de saneamiento integral centrado en la retirada de unidades móviles —desde coches particulares hasta furgonetas de gran volumen— que venían siendo utilizadas como viviendas de forma no autorizada.
La acción no se limitó únicamente al remolque de chatarra y vehículos sin dueño; el despliegue incluyó una gestión profunda de los residuos y restos que se habían consolidado en torno a estos asentamientos, devolviendo a los solares afectados las condiciones de higiene que exige la normativa vigente.
Leggalidad frente al uso indebido del suelo
Uno de los puntos más esclarecedores de esta intervención ha sido el perfil de los ocupantes. Según los informes técnicos del área que dirige David Fajardo, el operativo ha desmitificado la idea de que se trataba de una situación de emergencia habitacional o exclusión social extrema. Los datos confirman que un gran número de las personas que ocupaban estos espacios de forma continuada poseen una vivienda habitual o incluso segundas residencias.
No estamos ante un problema de vulnerabilidad generalizada, sino ante un uso del suelo que choca frontalmente con la legalidad y que genera un impacto ambiental y visual insostenible», aclaran desde el Consistorio. La intervención ha recordado a los propietarios de solares privados su obligación ineludible: mantener sus parcelas en condiciones de limpieza, seguridad y salubridad. La dejadez en estos espacios no solo afecta a la imagen turística de la isla, sino que se convierte en un riesgo real de incendios y focos de insalubridad pública.
Un protocolo con acompañamiento y vigilancia
A pesar de la firmeza en la aplicación de la ley, el Ayuntamiento, con el respaldo de la Policía Local de La Oliva, activó un protocolo de información y apoyo logístico para los afectados, garantizando que el desalojo de los espacios se produjera bajo cauces de respeto y orden.
Sin embargo, la administración advierte que la permisividad ha terminado. Los casos de mayor envergadura y reincidencia ya han sido puestos en manos de la Agencia de Protección del Medio Natural del Gobierno de Canarias, lo que podría derivar en sanciones de calado para quienes persistan en la ocupación irregular del territorio.
Con este movimiento, La Oliva envía un mensaje de orden y protección de su patrimonio natural. La vigilancia se mantendrá de forma constante para evitar que la «asfixia visual» y ambiental regrese a un Cotillo que hoy, finalmente, vuelve a respirar.











