La propuesta, liderada por el consejero Denis Itxaso, consiste en instalar módulos prefabricados sobre edificios públicos ya existentes
La crisis de la vivienda ha dejado de ser un problema estadístico para convertirse en la principal preocupación de la ciudadanía, marcando récords de inquietud en las encuestas mes tras mes. Mientras las soluciones convencionales parecen chocar una y otra vez contra el muro de la burocracia y la falta de suelo finalista, en el País Vasco han decidido aplicar una lógica tan sencilla como revolucionaria: construir hacia arriba utilizando sistemas modulares. Se trata del proyecto de «levantes», una apuesta por instalar estructuras ligeras de madera y acero, similares a piezas de un «Lego», sobre bloques residenciales y edificios públicos que ya están en pie.
Construir #levantes para ganar capacidad alojativa no es algo nuevo. Pero es una fórmula que agilizamos con ambición arquitectónica para que #Euskadi pueda contar hasta 1000 nuevos apartamentos sobre edificios públicos de #vivienda cuya proporción y estética incluso sale ganando… pic.twitter.com/mzjH1B3Izo
— Denis Itxaso (@DenisItxaso) March 2, 2026
El consejero de Vivienda y Agenda Urbana, Denis Itxaso, defiende que el problema tiene solución si se activa todo el arsenal de medidas disponibles. Con este plan, Euskadi pretende construir inicialmente 189 apartamentos en ciudades como Vitoria y Bilbao, además de otros municipios. Lo más disruptivo de esta iniciativa no es solo dónde se construye, sino cómo se hace. Al utilizar sistemas industrializados, la mayor parte del trabajo se realiza bajo techo en entornos controlados, lo que no solo reduce drásticamente el impacto ambiental y los plazos de obra, sino que permite una incorporación más inclusiva de mano de obra femenina en el sector de la construcción.
El secreto administrativo tras el «cubo» modular
La verdadera revolución de esta fórmula no es solo técnica, sino administrativa. El «secreto» que permite que estos proyectos vean la luz de forma ágil reside en un matiz jurídico fundamental: lo que se construye sobre los tejados no se tramita como vivienda al uso, sino como equipamiento dotacional. Este cambio de categoría evita la necesidad de modificar complejos planes generales de ordenación urbana o tramitar planes especiales que suelen tardar años en aprobarse. Basta con un estudio de detalle firmado por un arquitecto para obtener el permiso de obra, permitiendo que la administración responda a la urgencia con la rapidez que el mercado libre no puede ofrecer.
Estos alojamientos, que tendrán superficies de entre 31 y 54 metros cuadrados, están diseñados con una arquitectura sostenible que genera una huella ecológica mínima. La estrategia a largo plazo es ambiciosa, ya que el Ejecutivo vasco ha identificado hasta 65 edificios públicos donde esta fórmula podría replicarse, lo que supondría la creación de unos 2.000 nuevos alojamientos temporales que se sumarían al parque público actual.
Un trampolín para la emancipación de los jóvenes
El destino de estos pisos ‘Lego’ es exclusivo: jóvenes menores de 36 años con ingresos que oscilen entre los 9.000 y los 45.000 euros anuales. El objetivo es atacar de raíz el problema de la emancipación tardía, un factor que en Euskadi —y de forma muy similar en Canarias— está lastrando la competitividad económica y la capacidad de consumo de las familias. El contrato tendrá una duración máxima de cinco años, tiempo durante el cual el inquilino abonará un canon equivalente al 30% de sus ingresos.
Esta modalidad de alquiler asequible está pensada como un «piso de paso» o un trampolín. La idea es que, durante ese lustro, los jóvenes puedan estabilizar su situación económica y ahorrar lo suficiente para dar el salto definitivo al mercado libre de vivienda. Una vez terminado el contrato, la familia debe abandonar el inmueble para dejar paso a la siguiente, asegurando que el recurso público mantenga siempre su función social y rotativa.
Un modelo extrapolable a otros territorios en crisis
Aunque los primeros proyectos piloto ya están en marcha, el calendario administrativo marca que será a lo largo de este 2026 cuando se liciten y redacten los estudios definitivos. La entrega de llaves está prevista para el horizonte de 2029 o 2030, un plazo que, aunque parezca lejano, es significativamente más corto que el de cualquier promoción de vivienda pública tradicional partiendo desde cero.
Denis Itxaso insiste en que esta fórmula es perfectamente extrapolable a otras ciudades españolas que comparten el mismo drama: la escasez de suelo y precios disparados. En lugares como Fuerteventura, donde la presión turística y la falta de oferta habitacional son temas diarios de debate, mirar hacia el cielo y aprovechar la estructura de los edificios públicos existentes podría ser la llave para abrir una puerta que, hasta ahora, parecía cerrada con candado para las nuevas generaciones.











