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martes 16 junio 2026
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Florentino Pérez se atrinchera en su propia tormenta blanca

Crónica de la histórica y tensa rueda de prensa de Florentino Pérez: convocatoria de elecciones, ataque a los "enemigos en la sombra" y desmentido de su enfermedad.

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Una cara inédita del presidente: Convoca elecciones, ataca a la prensa "antimadridista" y desmiente su enfermedad

Resistir es vencer, o al menos eso parece haber dictado el manual de supervivencia de Florentino Pérez este martes en la Ciudad Real Madrid. Lo que se esperaba como una comparecencia institucional para anunciar el adelanto electoral se transformó en una catarsis volcánica, donde el presidente, lejos de la pulcritud que suele acompañar al cargo, decidió bajar al barro. No hubo dimisión, sino una declaración de guerra total: «Me van a tener que echar a tiros».

A sus casi 80 años, el mandatario blanco compareció tras meses de silencio sepulcral para reclamar su sitio en la historia y, de paso, barrer a quienes, según él, conspiran desde el anonimato. «Quiero hablar a los que se mueven en la sombra», disparó Pérez, desafiando a sus críticos a que abandonen el escondite de los despachos y se midan con él en las urnas. Con el peso de 66 títulos en fútbol y baloncesto como escudo, el presidente intentó frenar el incendio de un año en blanco con un mensaje directo a la yugular del antimadridismo: “¿Por no ganar al Barça el otro día nos quieren matar?”.

Entre el informe de las 500 páginas y los rumores de salud

La tensión en la sala de prensa era tan espesa que podía cortarse con un bisturí. Florentino puso sobre la mesa un dossier mastodóntico —más de 500 páginas— destinado a la UEFA para tratar de dinamitar el ‘caso Negreira’. En un tono que oscilaba entre la indignación y la ironía, el presidente denunció lo que considera el mayor escándalo de la historia, señalando que, a pesar de que el dinero ya no corre, los protagonistas en el campo siguen siendo los mismos. «Son los mismos árbitros», sentenció, elevando el nivel de hostilidad hacia el estamento arbitral a cotas nunca vistas.

Sin embargo, el momento más humano —y a la vez más crudo— de la tarde llegó cuando Pérez abordó los rumores sobre su estado físico. Con una franqueza inusual, desmintió los bulos que circulan sobre un supuesto cáncer terminal: “Mi salud es perfecta”. Fue su manera de decir que hay presidente para rato, que su mente sigue al mando de su empresa y del club, y que no permitirá que su biografía se escriba en los pasillos de un centro oncológico antes de tiempo.

“Aprovecho para que sepan que mi salud es perfecta. No podría presidir el Madrid y mi empresa si no fuera así”

Una puesta en escena entre la gloria y el desconcierto

Pero tras la fachada del gran gestor, la tarde dejó grietas que el madridismo observó con estupor. Hubo momentos de deriva verbal, de frases que se perdían en un mar de papeles y de ataques directos a medios como ABC o el ya extinto Relevo. La figura del presidente, por momentos magistral y por momentos errática, recordó a esos grandes patriarcas que se niegan a aceptar que el entorno ha cambiado. Entre comentarios chirriantes hacia la prensa y pullas a empresarios como Enrique Riquelme, Pérez demostró que prefiere arder en la hoguera de la confrontación antes que apagarse en el silencio de un retiro dorado.

El Madrid entra ahora en un proceso electoral donde Florentino no solo defiende su silla, sino su legado. Es la lucha de un hombre que se siente asediado por «bulos» y «campañas orquestadas», pero que sigue creyendo que su traje de emperador es el más brillante de la liga. En Valdebebas, el aire todavía huele a pólvora: el presidente ha convocado a las urnas, pero sobre todo, ha convocado a la resistencia. El 12 de mayo de 2026 no fue el día de su adiós, sino el día en que Florentino decidió que, si el barco se hunde, él será el último en soltar el timón.