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sábado 18 julio 2026
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La Guardia Civil desmantela dos puntos de venta de droga en La Oliva y detiene a tres personas

La operación permitió desarticular un punto de venta de crack en Corralejo, con reparto a domicilio en patinete eléctrico, y otro en Tindaya.

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La Guardia Civil desmantela un 'supermarket' de crack con reparto en patinete eléctrico en La Oliva
La Guardia Civil desmantela un 'supermarket' de crack con reparto en patinete eléctrico en La Oliva

Dos jóvenes operaban un punto de venta permanente las 24 horas desde una caseta abandonada en Corralejo

El despliegue de seguridad en el norte de la isla ha descabezado dos importantes focos de distribución de estupefacientes que operaban a distintas escalas. La Guardia Civil de Fuerteventura ha culminado con éxito una doble operación antidroga en el municipio de La Oliva, desarticulando un sofisticado entramado de venta de crack y cocaína al menudeo. Las actuaciones, que contaron con la colaboración de la Policía Local, se han saldado con la detención de tres personas y el desmantelamiento de un centro logístico flotante en Corralejo que funcionaba bajo la modalidad de «tele-droga», además de un segundo punto de venta oculto en una zona residencial de la localidad de Tindaya.

El centro logístico de Corralejo: turnos de 24 horas y distribución móvil

La investigación principal se desencadenó en el Puesto Principal de Corralejo tras recibir diversas alertas ciudadanas que apuntaban a un inusual y constante trasiego de toxicómanos hacia una zona aislada y aparentemente abandonada de la localidad. Los dispositivos de vigilancia dispuestos por el instituto armado confirmaron que el epicentro del delito era una caseta rudimentaria de madera reconvertida en un auténtico punto de abastecimiento permanente. El negocio ilegal estaba regentado por dos jóvenes que se relevaban rigurosamente en turnos de 24 horas para garantizar la disponibilidad del servicio. Además de atender a los clientes en el recinto, los detenidos realizaban repartos a domicilio en las zonas de ocio nocturno bajo demanda telefónica previa, utilizando patinetes eléctricos para desplazarse con rapidez e intentar burlar la presencia de las patrullas policiales.

Al irrumpir en la edificación, los agentes descubrieron que el espacio estaba perfectamente sectorizado en una sala de recepción para los compradores y un área trasera acondicionada como laboratorio para el almacenamiento, manipulación y el «cocinado» del crack. En este enclave se intervinieron 13 dosis de crack ya preparadas, tres gramos de cocaína en roca, cerca de 50 gramos de hachís y diversas dosis de marihuana. Los registros telefónicos y materiales desvelaron también la venta ilícita de fármacos controlados, incautándose 53 pastillas de Diazepam y 49 comprimidos de Alprazolam (Tranquimazin), junto a tres básculas de precisión, herramientas de corte, el trío de patinetes empleados para el reparto y dinero en efectivo fraccionado.

Para estirar la mercancía y multiplicar los beneficios económicos, los arrestados utilizaban hasta 300 gramos de bicarbonato sódico, un componente químico esencial para adulterar la pureza de la cocaína y transformarla en derivados fumables.

Un perfil vecinal para eludir la sospecha en Tindaya

De forma paralela y coordinada, las fuerzas de seguridad explotaron una segunda línea de investigación que se venía madurando desde hacía un mes en el pueblo de Tindaya. El objetivo de los agentes era un inmueble residencial donde se sospechaba que se dispensaban sustancias prohibidas a consumidores habituales de la comarca. El presunto responsable resultó ser un vecino de 68 años de edad, quien presuntamente se amparaba en su avanzada edad y en su aparente integración en la rutina del barrio para disipar cuallquier sospecha y mantener su actividad delictiva en la más absoluta clandestinidad.

La fase operativa se precipitó a primera hora de la mañana del pasado 24 de junio, contando con el apoyo logístico de la Policía Local de La Oliva. Durante el registro efectuado en un garaje anexo a la vivienda principal, la Guardia Civil halló indicios incriminatorios concluyentes, interviniendo ocho dosis de cocaína listas para su venta, bolsas plásticas con la misma sustancia en bruto y cinco piezas compactas de hachís. Al igual que en la operación de Corralejo, se localizó material de corte y un blíster con cápsulas de Nolotil, un fármaco cuyo principio activo (el metamizol) es habitualmente triturado por las mafias del menudeo para adulterar la cocaína, aumentar artificialmente el volumen de las dosis y maximizar el rendimiento comercial de cada partida introducida en Fuerteventura.