En el mundo empresarial, sobrevivir a un concurso de acreedores durante una década es lo más parecido a cruzar el Jandia a pie y sin agua: casi nadie lo cuenta. Sin embargo, Construcciones Rodríguez Ramírez SA (Cororasa), una de las insignias de la obra pública en Fuerteventura, no solo ha sobrevivido, sino que ha salido del túnel con una salud financiera que ya quisieran muchas empresas que nunca pisaron un juzgado mercantil.
El Boletín Oficial del Registro Mercantil ha confirmado lo que ya era un secreto a voces en los despachos de la isla: Cororasa ha cumplido sus compromisos y ya es oficialmente una empresa «limpia». Tras entrar en concurso en 2015, ahogada por la resaca del boom inmobiliario y deudas con entidades como el Sareb, Banco Sabadell o Banca March, la constructora ha logrado darle la vuelta al calcetín a base de asfalto y hormigón.
De la caída en picado a la estabilidad
Para entender el mérito de esta recuperación, hay que mirar al retrovisor. En 2005, Cororasa era un gigante que facturaba 71 millones de euros. En 2015, esa cifra se había desplomado hasta los 6 millones, con pérdidas millonarias. Hoy, la realidad es radicalmente distinta. En los últimos tres ejercicios, la empresa ha consolidado una velocidad de crucero envidiable.
Con una plantilla de 144 trabajadores, la empresa no es solo un balance contable positivo; es el sustento de más de un centenar de familias majoreras.
La constructora que dibuja la nueva Fuerteventura
La salida del concurso no ha sido una cuestión de suerte, sino de trabajo sobre el terreno. Cororasa es, a día de hoy, un actor imprescindible para entender la conectividad de la isla. Suyas son algunas de las obras más críticas que los conductores majoreros transitan a diario:
• Autovía Caldereta – Puerto del Rosario: Un proyecto de más de 100 millones de euros fundamental para el Eje Norte-Sur.
• Enlace de Parque Holandés: Mejora clave para la seguridad en la zona norte.
• Paseo Marítimo a Playa Blanca: Transformación del litoral de la capital.
• Planes de Reasfaltado: Mantenimiento constante de la red viaria insular.
Un futuro despejado
La decisión del Juzgado de lo Mercantil número uno de Las Palmas cierra un capítulo negro que comenzó en abril de 2015. Con el convenio liquidado y las cuentas en positivo, la constructora encara 2026 sin la mochila de la deuda y con la confianza de la administración pública renovada.
Para Fuerteventura, es una noticia excelente: que una empresa de aquí, que conoce nuestro terreno y da empleo en la isla, lidere las obras que nos mueven a todos, es garantía de que el valor generado se queda en casa.











