La llamada de emergencia de la Jefatura provincial en agosto topa con el muro de la vivienda
La seguridad en las carreteras del centro y sur de la isla se asoma a una situación de extrema vulnerabilidad justo en las semanas de mayor movimiento del año. La falta endémica de efectivos policiales en Fuerteventura ha obligado al capitán jefe de Tráfico de la provincia de Las Palmas a lanzar una convocatoria urgente de movilidad para buscar agentes voluntarios de Gran Canaria y Lanzarote que quieran desplazarse al destacamento de Gran Tarajal. El objetivo institucional es cubrir los turnos de vigilancia durante todo el mes de agosto y las primeras semanas de septiembre, un periodo crítico por el aumento de los desplazamientos vacacionales y las fiestas patronales. Sin embargo, la iniciativa nace prácticamente herida de muerte por culpa de la realidad del mercado alojativo insular y unas indemnizaciones públicas desfasadas.
La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) ha tardado muy poco en alzar la voz para denunciar el sinsentido de la propuesta y advertir de que la lista de voluntarios corre el riesgo de quedarse totalmente vacía. Las bases de la convocatoria, cuyo plazo de inscripción expira de forma inminente, contemplan el pago de las correspondientes dietas de desplazamiento, pero las cuantías económicas permanecen congeladas y sin actualizar desde el año 2002. Encontrar un alojamiento temporal para campañas de quince días en pleno mes de agosto en zonas como Tuineje o Pájara es una misión imposible con los precios actuales del sector turístico, lo que obligaría a los propios guardias civiles a poner dinero de su bolsillo para poder venir a trabajar a la isla.
Una comparación sangrante con la Policía Autonómica
El malestar dentro del cuerpo es evidente, especialmente cuando los agentes comparan sus condiciones laborales con las de otras fuerzas de seguridad que también operan en el archipiélago. Mientras que un guardia civil de Tráfico dispone de esos insuficientes 49 euros para pernoctar y 28 euros para su manutención diaria, los miembros de la Policía Canaria vieron actualizadas sus dietas en 2024, percibiendo 106 euros para alojamiento y 38 euros para comida por jornada de desplazamiento. Esta enorme brecha económica convierte el refuerzo veraniego en una opción totalmente inviable para los funcionarios de la provincia.
El trasfondo de esta crisis sectorial es el que verdaderamente preocupa a los residentes del sur majorero. Según los datos aportados por la propia AUGC, el destacamento de Tráfico de Gran Tarajal ha llegado a este inicio de campaña estival con apenas tres agentes operativos para realizar las patrullas en carretera. Una cifra ridícula para vigilar una red viaria kilométrica que soporta una alta densidad de tráfico pesado, turismos de alquiler y vehículos comerciales. El plan de la Jefatura provincial pasa por establecer tres turnos quincenales entre el 3 de agosto y el 13 de septiembre para cubrir las vacantes con cabos y guardias voluntarios, pero si la administración no reacciona de inmediato asumiendo la gestión directa del hospedaje, las carreteras del sur afrontarán el pico del verano prácticamente sin vigilancia especializada.











