La imagen que se encuentran los usuarios del aeropuerto de Fuerteventura es muy diferente de aquella de marzo cuando la multitud de turistas y los comercios abiertos al público reflejaban la cotidiana realidad de la isla, basada en la economía del sector terciario.
Hoy, todo aquel que llega al aeródromo insular, comprueba que no dispone ni siquiera de un lugar donde pararse a tomar un café, un zumo o cualquier tentempié que le permita tomar contacto con la isla en las mejores condiciones, ya que todos los establecimientos de hostelería se encuentran cerrados a causa de la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19.
Si se pretende que los turistas reciban el mejor trato nada más tomar tierra, ciertos sectores deben empezar a reactivarse ya que compañías aéreas como BINTER no disponen de plazas de vuelo para mañana día 1 de julio y apenas quedan libres para los próximos días.












