
No hubo celebración multitudinaria ni un gesto preparado para las cámaras. Horas después de levantar el Mundial con España en Nueva York, Pedri volvió a hacer lo que más le gusta cada vez que conquista un título: buscar a su padre, colocar un balón en el punto de penalti y lanzárselo.
El centrocampista tinerfeño compartió el momento en sus redes sociales, donde aparece con la bandera de Canarias atada a la cintura mientras ejecuta el lanzamiento ante la mirada de su padre. Un ritual familiar que se ha convertido en una de sus señas de identidad y que, tras conquistar el mayor trofeo del fútbol, adquiere un significado aún más especial.
Junto al vídeo, el jugador escribió un mensaje que reflejaba la emoción del momento:
«Estaba escritooooo! Se cumplió nuestro sueño, el sueño de todos. Somos CAMPEONES DEL MUNDO.»
La publicación también incluye varias imágenes de la celebración, entre ellas una fotografía besando la Copa del Mundo junto a Ferran Torres, autor del gol que dio la victoria a España frente a Argentina en la prórroga.
Un ritual que nació mucho antes de la élite
Lejos de ser una improvisación, el penalti forma parte de una tradición familiar que Pedri mantiene desde sus primeros éxitos deportivos.
Cada vez que levanta un trofeo, el internacional español termina celebrándolo de la misma forma: frente a su padre y con un balón de por medio. Un gesto sencillo que simboliza el camino recorrido desde sus primeros años en Tegueste, cuando soñaba con llegar al fútbol profesional.
Más que un penalti, es una forma de compartir cada éxito con la persona que siempre estuvo a su lado.
El propio futbolista ha reconocido en varias ocasiones la importancia de su familia en su carrera. Su padre también soñó con ser futbolista, aunque nunca pudo dedicarse profesionalmente al deporte, convirtiéndose después en uno de los grandes apoyos del actual jugador del FC Barcelona.
La bandera de Canarias, protagonista de la celebración
Otro de los detalles que más llamó la atención fue la presencia de la bandera de Canarias, que Pedri llevó anudada a la cintura durante la celebración.
El futbolista volvió a reivindicar así sus orígenes apenas unos minutos después de proclamarse campeón del mundo, un gesto muy celebrado por la afición canaria, que rápidamente convirtió las imágenes en virales.
No es la primera vez que Pedri presume de su tierra en una gran cita internacional, pero hacerlo en el día más importante de su carrera deportiva reforzó todavía más el vínculo con las Islas.
Tegueste vivió la final como una auténtica fiesta
Mientras Pedri celebraba el título en Estados Unidos, su pueblo natal vivía una noche inolvidable.
La plaza Laureano Hernández, junto al Terrero Insular Mencey de Tegueste, reunió a cientos de vecinos para seguir la final entre España y Argentina en una pantalla gigante. El municipio se volcó con su vecino más ilustre y convirtió el encuentro en una auténtica fiesta popular.
Tras más de dos horas de tensión, la victoria española desató los fuegos artificiales, los abrazos y un cántico que se repitió durante varios minutos:
«¡Pedri, Pedri, Pedri!»
La elección del lugar tampoco fue casual. El terrero de lucha canaria, uno de los símbolos del municipio, sirvió de escenario para una celebración que unió el deporte vernáculo con el mayor éxito del fútbol español.
El orgullo de todo un pueblo
Durante toda la tarde, amigos, familiares y vecinos recordaron cómo era aquel niño que comenzó jugando al fútbol en Tegueste antes de dar el salto a la UD Las Palmas y, posteriormente, al FC Barcelona.
Entre los asistentes también estuvieron algunos de sus amigos de la infancia, que destacaron la humildad del internacional español pese a haberse convertido en una de las grandes estrellas del fútbol mundial.
La fiesta se prolongó hasta bien entrada la madrugada, pero la imagen que probablemente permanecerá en la memoria de muchos canarios no fue la de la celebración sobre el césped de Nueva York, sino la de Pedri, con la bandera de Canaria










