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sábado 8 agosto 2026
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Se reduce a 557 personas la ocupación simultánea de 24 playas vírgenes en Fuerteventura

Un estudio científico de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria plantea reorganizar el acceso al litoral de La Oliva con solo 159 plazas de aparcamiento para reducir la presión turística sobre uno de los espacios naturales más frágiles de Canarias

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La ULPGC pone cifra al límite del paraíso: solo 557 personas deberían ocupar al mismo tiempo 24 playas del norte de Fuerteventura
La ULPGC pone cifra al límite del paraíso: solo 557 personas deberían ocupar al mismo tiempo 24 playas del norte de Fuerteventura

Las playas vírgenes del norte de Fuerteventura podrían estar mucho más cerca de su límite de lo que parece. Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) concluye que las 24 playas naturales situadas entre El Cotillo y Corralejo solo deberían acoger simultáneamente a 557 personas si se quiere garantizar su conservación a largo plazo.

La investigación, desarrollada por el Grupo de Geografía, Medio Ambiente y Tecnologías de la Información Geográfica, adscrito al Instituto de Oceanografía y Cambio Global (IOCAG), propone además reorganizar completamente el sistema de aparcamientos en este tramo del litoral mediante una red de 159 plazas de estacionamiento distribuidas estratégicamente para reducir la presión humana sobre los espacios más sensibles.

El objetivo no es cerrar las playas ni restringir su disfrute, sino ordenar el acceso para evitar que el crecimiento del turismo termine deteriorando uno de los paisajes más valiosos de Fuerteventura.

De casi 8.000 visitantes a solo 557

Uno de los datos más llamativos del estudio refleja la enorme diferencia entre la capacidad física de estas playas y la que realmente resulta sostenible. Sobre el papel, las 24 playas analizadas, que suman una superficie útil de 196.474 metros cuadrados, podrían albergar hasta 7.761 personas al mismo tiempo.

Apenas un 7% de la ocupación máxima teórica resulta ambientalmente asumible

Sin embargo, esa cifra cambia radicalmente cuando los investigadores incorporan variables ambientales, ecológicas y de gestión.

Tras aplicar estos criterios, la capacidad real desciende hasta 2.265 visitantes, mientras que la denominada capacidad efectiva, la que realmente consideran compatible con la conservación del entorno, queda fijada en solo 557 personas.

La playa de 12 km escondida cerca de un pueblo en Fuerteventura / Istock / jotily

El aparcamiento, la clave para proteger la costa

Lejos de plantear prohibiciones directas, el estudio señala que el verdadero instrumento para controlar la presión turística está en el aparcamiento.

La ausencia de estacionamientos regulados provoca que los visitantes concentren sus vehículos en los puntos más accesibles, generando impactos sobre el paisaje, la vegetación y los ecosistemas costeros. Por ello, los investigadores diseñan una propuesta basada en 159 plazas repartidas en seis sectores de la costa norte.

La filosofía del proyecto pasa por compartir aparcamientos entre varias playas cercanas, evitando abrir nuevos accesos o crear explanadas de estacionamiento en enclaves especialmente sensibles.

El viento y las aves también marcan el límite

La investigación demuestra que la capacidad de acogida no depende únicamente del tamaño de cada playa.

Los científicos han incorporado factores como:

  • La intensidad del viento, que reduce la comodidad en playas de baño pero favorece deportes como el windsurf o el kitesurf.
  • La presencia de especies protegidas, ya que todo el litoral estudiado forma parte de una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).
  • La existencia —o ausencia— de accesos, aseos, señalización, aparcamientos o servicios básicos.

Especial importancia tiene la conservación de la avifauna durante los periodos de reproducción, cuando determinadas zonas requieren una protección mucho mayor frente al tránsito de visitantes.

Tecnología para controlar la afluencia en tiempo real

El estudio también plantea incorporar herramientas de gestión inteligente para adaptar el uso del litoral a cada momento.

Entre las propuestas figura la instalación de sistemas de monitorización capaces de controlar en tiempo real la ocupación de los aparcamientos, permitiendo conocer el nivel de afluencia y gestionar mejor los flujos de visitantes.

Este modelo ya comienza a implantarse en otros destinos turísticos con elevada presión ambiental y permitiría evitar saturaciones sin necesidad de recurrir a restricciones permanentes.

Un equilibrio entre turismo y conservación

La investigación nace dentro del Plan de Restauración de la Costa Norte de Fuerteventura, impulsado para dotar a las administraciones de criterios científicos que permitan gestionar uno de los espacios naturales más visitados de la isla.

Los autores insisten en que el objetivo no es limitar el turismo, sino hacerlo compatible con la conservación del territorio.

«Determinar la capacidad de carga turística no implica restringir el acceso, sino planificarlo: buscar el equilibrio entre la conservación ambiental, la actividad socioeconómica y la calidad de la visita», explica Eloy J. del Rosario Rodríguez, uno de los autores del estudio.

La investigación, publicada en la revista científica Journal of Outdoor Recreation and Tourism, está firmada por Eloy J. del Rosario Rodríguez, la catedrática de Geografía Física Emma Pérez-Chacón Espino y el investigador Leví García-Romero.

Con sus conclusiones, la ULPGC pone sobre la mesa un debate cada vez más presente en Canarias: cómo compatibilizar el crecimiento turístico con la protección de unos espacios naturales cuya capacidad tiene límites cada vez más evidentes.