De accidente en alta mar a fuga bajo investigación con Fuerteventura como escenario
El mar que une las costas de Fuerteventura con el continente africano ha sido testigo de un episodio que parece sacado de una novela de intriga naval, pero con consecuencias humanas devastadoras. La desaparición de cinco marineros frente a las costas de Tan-Tan ha activado una investigación internacional que pone el foco en el comportamiento del Njm Al Shamal. Según los registros del sistema de identificación automática, este palangrero no solo omitió el socorro tras la colisión del pasado 25 de marzo, sino que emprendió una huida de casi 48 horas con un destino muy claro: las aguas territoriales españolas próximas a Fuerteventura.
Los investigadores sostienen que el capitán del buque buscaba deliberadamente la protección de la jurisdicción española para ganar tiempo y evitar la intervención inmediata de la Marina Real marroquí. Durante ese trayecto hacia el norte, el barco se mantuvo en las inmediaciones de nuestra isla, utilizando la cercanía de Canarias como un escudo legal mientras se fraguaba un movimiento que ahora resulta clave para las autoridades: la evacuación de su máximo responsable.
Una huida bajo la lupa y pruebas bajo la pintura
El misterio se acrecentó cuando el palangrero se encontraba a escasa distancia de Fuerteventura. En ese momento, se alegó una urgencia médica para trasladar al capitán directamente a Gran Canaria, un movimiento que le permitió abandonar el barco antes de que este fuera finalmente interceptado por la Marina Real el 27 de marzo. Esta maniobra de distracción permitió que el principal responsable del navío permaneciera en suelo español mientras sus subordinados eran escoltados de regreso a Agadir para rendir cuentas ante la justicia.
Una vez que el buque fue abordado y llevado a puerto, los peritos encontraron indicios que refuerzan la tesis de un intento de encubrimiento. El casco del Njm Al Shamal presentaba abolladuras recientes en su lado de estribor, pero lo más revelador fue el hallazgo de manchas de pintura fresca. Todo apunta a que, durante las horas que el barco navegó frente a nuestras costas buscando refugio, la tripulación intentó tapar a toda prisa las marcas del impacto contra el Miss Dakar 2, tratando de borrar las huellas del naufragio que dejó a cinco familias esperando noticias en Dakhla.
Cooperación internacional y un futuro judicial incierto
A día de hoy, seis tripulantes permanecen bajo arresto en Marruecos enfrentándose a cargos tan graves como el homicidio imprudente y la omisión del deber de socorro. Mientras tanto, el capitán sigue en territorio español, lo que obliga a una estrecha colaboración entre los servicios de rescate y las autoridades judiciales de ambos países para determinar su grado de implicación y las posibles peticiones de extradición que puedan surgir en las próximas semanas.
La búsqueda de los cuerpos de los cinco marineros desaparecidos continúa activa en una operación que une los esfuerzos de España y Marruecos en una zona de alta sensibilidad marítima. Este suceso no solo pone de manifiesto la fragilidad de la seguridad en el canal que nos separa del continente, sino que deja una pregunta en el aire sobre los protocolos de control de buques que buscan en nuestras aguas un santuario tras verse involucrados en tragedias en alta mar. Fuerteventura, involuntariamente, se ha visto envuelta en el epílogo de una huida que el radar no pudo evitar, pero que la justicia intenta ahora reconstruir.











